José Mardones
Biografía multimedia del "mejor bajo del mundo"
Formación, primeros fracasos musicales e inicios en la zarzuela (1890-1906)
José García de Mardones Ortiz de Pereda, conocido como José Mardones (aunque firmaba como J.G de M), nació en el pueblo alavés de Fontecha el 14 de agosto de 1868. Fue en la iglesia de su localidad natal donde se inició en el canto. Como en muchas otras familias, el plan para José era el sacerdocio, así que inició los estudios eclesiásticos en Bergüenda (Latín y Humanidades), Vitoria-Gasteiz (Filosofía) y Burgos (Teología). En Vitoria inició también su formación pianística. Pasó su infancia en Fontecha, aunque tras el fallecimiento de su madre cuando él contaba solo 3 años, empezó a pasar temporadas en Briviesca con sus tías paternas.
Cuando su padre falleció, fue su tío Ceferino, que era sacerdote, quien se responsabilizó de la formación de José, aunque pronto vio que no había vocación religiosa y que estaba más interesado en el canto. Fue entonces cuando inició su educación musical en la colegiata de Briviesca de la mano del organista Eustaquio Recio Mazo.

The Bismarck tribune, 28 de mayo de 1923
En Briviesca donde conoció a Catalina Laredo, con quien se casó el 11 de enero de 1890, estando ya instalado en Palencia como salmista. En la ciudad castellana pasó cuatro años sin pena ni gloria, y viendo que no podría alcanzar en ella sus ambiciones, viaja a Madrid. En Palencia se le recordará dos décadas más tarde, cuando lleguen a España noticias de sus triunfos en Estados Unidos:
Mardones pasó casi desaparcibido por esta ciudad de Palencia. En nuestra catedral fue salmista. Como todo verdadero artista antes de subir al monte Tabor de la gloria tuvo su calvario. Al salir de Palencia fue cantor de la parroquia de San Millán, de Madrid. Solicitó una plaza de corista en “Price” y no le admitieron. Hizo cuanto pudo por debutar en los antiguos “Jardines” , y la suerte le fue adversa. Después de grandes privaciones se matriculó en la Academia de canto del Conservatorio dirigida por don Justo Blasco, siendo “desahuciado por el profesor” (quizá porque no podría paladear a gusto de éste la “pegajosa y ñoña melodía italianizada que servía como de manjar exquisito en aquel entonces). (El Día de Palencia, 28 de julio de 1916)
Como se ve, los primeros años en Madrid fueron difíciles. Consiguió plaza de músico en la iglesia de San Millán y completaba los escasos ingresos con actuaciones en bodas y funerales en otras iglesias de la capital. Fue rechazado en el Conservatorio de Madrid, lo que supuso también la imposibilidad de obtener una beca para estudiar en el extranjero. También fue rechazado en dos ocasiones por el Teatro Real.
El Imparcial, 11 de noviembre de 1898
Años más tarde, siendo ya el primer bajo de la ópera de Boston diría en una entrevista que "para un español es muy difícil triunfar en la música si permanece en su país".
Musical America, 16 de junio de 2015.
A finales del s. XIX y principios del s. XX la zarzuela estaba de moda en España. Solo en Madrid había en esa época al menos 20 teatros que ofrecían producciones diariamente. Así que para alguien con facilidad para leer música y entonar, era una oportunidad profesional.
En 1895 aparece ya como bajo en la compañía de zarzuela, bajo la dirección de Miguel Soler, con quien compartía el papel de primer bajo. Con esta compañía actuó ese mismo año en Córdoba y Santander, debutando en Vitoria-Gasteiz dos años más tarde, el 26 de junio de 1897 junto con el tenor, también vitoriano, César Munain. A finales de ese mismo año, los dos cantantes alaveses coincidieron también en escenarios de Lisboa.

El Anunciador Vitoriano, 27 de junio de 1897
En estos años del cambio de siglo tuvo lugar su debut en Madrid, donde estrenó una pieza de Ruperto Chapí titulada "Música clásica". El 7 de mayo de 1902 formó parte del elenco que estrenó la ópera Circe, del mismo compositor, y que supuso también la inauguración del Teatro Lírico de Madrid.
En 1904 es contratado por la compañía del barítono Sagi-Barba para diversas actuaciones en España y Argentina, siendo unánime la crítica en valorar las cualidades vocales del bajo alavés. Su debut americano se produjo el 10 de noviembre de 1904, en el Teatro Victoria de Buenos Aires, con la zarzuela Jugar con Fuego, de Barbieri. Desde su debut hasta el final de la temporada, el 24 de enero de 1905, participó en 136 representaciones, interpretando más de 30 zarzuelas, entre ellas La Tempestad, La Bruja, El Rey que Rabió... Durante esta primera temporada en Argentina, Mardones consiguió el éxito artístico y económico que hasta entonces le había sido esquivo. La temporada 1905/1906 repitió de nuevo gira en Argentina y Chile, y en 1906 la compañía estuvo en Uruguay.
El Heraldo de Madrid, 11 de diciembre de 1904

Viva Sevilla (Ochoa)
Primer triunfo en Madrid con Lorenzo Perosi (1907)
En 1907 llega a Madrid Lorenzo Perosi (1872-1956) para estrenar su oratorio “Moisés”, uno de cuyos papeles coprotagonistas debía ser ejecutado por un bajo. En esa época, Perosi era ya uno de los compositores más reconocidos de música sacra. El estreno estuvo a punto de suspenderse: Perosi no encontraba en todo Madrid quien pudiera interpretar un personaje que, por la insuperable dificultad de tesitura, requería un cantante excepcional. Así que fue descartando solistas, hasta que alguien le habló de Mardones, En el ensayo Perosi se entusiasmó tanto con la voz del bajo alavés que llegó a decirse que quiso llevárselo a ocupar una plaza en el Vaticano. El estreno de la obra en el Teatro Real se acogió con cierta frialdad por el público y la crítica madrileños, pero hubo unanimidad en valorar muy positivamente las cualidades vocales de Mardones. Los días siguientes la prensa de la capital dijo lo siguiente:
El Sr. Mardones, un bajo español que, si no recordamos mal, se dio a conocer al público madrileño en el Teatro Lírico, cantando muy bien la parte de Arsidas en Circe, hizo alarde de brillantes cualidades y buena escuelaen dos papeles (Ismael S. Estevan, en El Correo, 7 de febrero de 1907)
No todas las críticas fueron positivas para Perosi. En un artículo firmado por Jaquesán en el Diario de la Marina del 7 de febrero se decía que “los pocos aplausos que escuchara [Perosi] anoche solo fueron hijos de la cortesía que se debe a todo extranjero” o que su dirección “resultó grotesca en alto grado”. En cambio, de Mardones dijo que “se reveló como un bajo de primer orden”. Por su parte, “una abonada” firmaba un artículo en La Correspondencia de España donde decía que “la obra de Perosi tuvo una acogida respetuosa pero fría en extremo” y hablaba de la “voz prodigiosa del bajo Mardones”
El semanario satírico Gedeon fue quizá más explícito sobre las cualidades del oratorio compuesto por un joven Perosi, incluyendo incluso una sugerente caricatura:
Lo que hay en el oratorio de Perosi de estimable es de cosecha wagneriana; lo personal es ramploncillo, incoloro y ¡ay! superior a nuestras fuerzas. (Gedeón : semanario satírico, 10 de febrero de 1907)
Y una vez más, Mardones era el único que salía bien parado:
Por fin fue necesario buscar por todas las calles, plazas y plazuelas que tiene Madrid, un bajo a la medida del maestro Perosi. Y el agraciado fue Mardones, un cantante de zarzuela grande, que por lo visto hace también a oratorios con la misma facilidad que se canta El salto del pasiego, cosa que ignorábamos.
A pesar del éxito de crítica cosechado por Mardones, el Teatro Real no le ofreció un contrato y nunca volvió a cantar allí.

Stabat Mater (Rossini)
Éxitos fuera de España: Argentina, Portugal, Italia (1908-1911)
Tras el éxito obtenido con la obra de Perosi continúa en la compañía de Sagi-Barba y con él viaja a Argentina, en cuya capital estuvo siete meses. Durante estos años de 1908-1909 formaron parte de su repertorio óperas como Sansón y Dalila, Fausto, La Gioconda, Hugonotes, La Africana, Roberto, El Diablo, El Profeta, La Hebrea y La Favorita.
La experiencia con Sagi-Barba le animó a adentrarse en el mundo de la ópera. Tras un breve paso por Milán, donde dio clases de declamación, se dio a conocer en Roma y durante ese tiempo en Italia amplió su repertorio operístico. En 1908 se unió a la compañía de ópera de Leopoldo Mugnone con la que por primera vez interpretó la Aida de Verdi en el Teatro San Carlos de Lisboa, el 19 de diciembre. Su mayor éxito fue el Mefistófeles de Arrigo Boito, en febrero de 1909.
El 13 de abril de 1909 hizo el papel de Ramfis en la Aida de Verdi.

Mefistófeles (de Arrigo Boito)
Consagración internacional: óperas de Boston y Nueva York

Musical America, 29 de mayo de 1915

Musical America, 7 de agosto de 1915
A principios del s. XX Boston era una ciudad desarrollada pero le faltaba un símbolo de estatus: un teatro de la ópera. Así que en 1908 un millonario local, Eben Jordan, costeó la construcción de la Boston Opera House.
Se inauguró el 8 de noviembre de 1909 con la puesta en escena de La Gioconda. Aunque fue la segunda sesión la que levantó más expectación, con la Aida de Verdi y Mardones en el papel de Ramfis.
En la temporada 1909-1910 Mardones comenzó a hacer grabaciones para Columbia Records. En mayo de 2010 actuó en Buenos Aires de nuevo, haciendo Rigoletto en seis sesiones, Manon, La Bohème y El Ocaso de los Dioses, de Wagner, cantado en italiano.

Detalle de la lista de viajeros del trasatlántico Berlín, en el que se embarcó Mardones en octubre de 1909 para hacer la ruta entre Gibraltar y Nueva York. En el documento aparece como "artista", Madrid como su ciudad de residencia y Boston como destino final.
En diciembre de 1910 Arturo Toscanini, dirigió en el Metropolitan de Nueva York el estreno mundial de La Fanciula del West, de Puccini. Y al año siguiente la llevó a Roma. Para el estreno en Italia contó con José Mardones, y no con el barítono valenciano Andrés de Segurola, que había intervenido en el estreno neoyorquino. Así que Mardones actuó en las nueve sesiones que se celebraron entre el junio y julio de 1911. Toscanini también dirigió en esas fechas el Requiem de Verdi. Inicialmente contaba con el bajo-barítono Bennet Harold Challis. Pero a última hora no pudo participar y Toscanini ofreció el papel a Mardones

Cartel del estreno en Roma de La Fainciulla del West, el 12 de junio de 1911. José Mardones interpreta el papel de Jake Wallace.

Fragmento del programa de La Fanciulla del West, interpretada en la Ópera de Boston el 21 de enero de 1911, poco más de un mes después del estreno mundial en el MET.
En 1912 Mardones realizó algunas giras por Canadá, donde formó parte del Festival de Música de Toronto. El 23 de marzo de 1913, en su última actuación de la temporada operística de Boston, hizo por primera vez el personaje de Mefistófeles, del Fausto de Gounod.
Una anécdota que se cuenta de estos primeros años en los Estados Unidos tuvo lugar precisamente volviendo a España al finalizar la temporada 1911-1912. El trasatlántico en el que regresaba a Europa, el Carpathia, resultó ser el que estaba más cerca del Titanic cuando se produjo su naufragio, y el primero en llegar a rescatar a los supervivientes. Y efectivamente, nuestro cantante de ópera aparece en la lista de pasajeros del Carpathia que esa noche de abril de 1912 fue el primer buque en llegar a socorrer a los supervivientes del Titanic.

Dio Dell'or (Fausto, Gounod)
Durante la temporada 1912-1913 la asistencia de público a la ópera de Boston fue declinando. En abril de 1914 Mardones viaja de Nueva York a La Habana con la compañía de Misa y Valenzuela. Allí recibe elogios por su interpretación del Mefistófeles de Boito en el Teatro Payret. En 1915 la compañía de ópera de Boston entró en liquidación. Max Rabinoff, empresario del Ballet Imperial Ruso de Pavlova compró los activos de la compañía para intentar relanzarla ofreciendo espectáculos de ópera y danza. Pero todo se acabó prematuramente con una última actuación en Boston el 15 de diciembre de 1915.
Rabinoff programó una gira en 1916 con los mismos cantantes y bailarines de la compañía que visitó Nueva York, Filadelfia y recaló de nuevo en Boston, pero la compañía no consiguió remontar. La compañía se despidió representando Aida el 6 de enero de 1917, con Mardones en el papel de Ramfis.
Elenco de la Ópera de Boston. Mardones aparece a la derecha en la fila del centro (1915)
Anuncio de la actuación del ballet de Pavlowa con las "estrellas de la ópera de Boston", incluyendo a José Mardones y a la japonesa Tamaki Miura, que solía representar el papel de Madame Butterfly (New York Times, 9 de enero de 1916)
Anuncio de la representación de La Boheme en el Gran Teatro de Texas por la Gran Ópera Nacional de Boston dirigida por Max Rabinoff (El Paso Herald, 1 de febrero de 1917)
Mientras todo esto ocurría en Boston, en España las cosas no iban tampoco bien. La esposa de Mardones, Catalina Laredo, enfermó gravemente. A las pocas semanas, Catalina falleció. El 6 de junio de 1914 se celebró el funeral en Fontecha, en el que cantaron tanto Mardones, como sus dos hijos, José y Luisa.
En mayo de 1917 Mardones firmó un contrato con el Metropolitan para actuar durante 5 meses y medio, por el que cobraría la nada despreciable cifra de 7000 dólares. El 11 de de diciembre de 1917 debutó en el Metropolitan de Nueva York con la opera Aida. En su debut compartió escenario con el mismísimo Enrico Caruso.
Las noticias de los éxitos de Mardones llegaban a España con cuentagotas los primeros años en Boston, e incluso con una cierta confusión, como se lee en el Heraldo Alavés del 23 de junio de 1917.

Extracto de la noticia sobre José Mardones publicada en el Heraldo Alavés el 23 de junio de 1917
El bajo alavés vivió sucesos que luego pasarían a los libros de la historia universal. Si en 1912 estuvo en el rescate de los supervivientes del Titanic, en 1918 pudo vivir de cerca el final de la entonces llamada Gran Guerra. El 11 de noviembre de 1918 se firmó el armisticio que marcaba el final de la que luego conoceríamos como la Primera Guerra Mundial. Ese mismo día se inauguraba la temporada operística en el MET, con la representación de La Forza del Destino, de Verdi. Aquella representación fue el debut de Rosa Ponselle. Henry C. Lahee dejó escrito en su libro "The great opera singers of today" (The Page Company, 1922) que aquella inauguración se vivió con el triunfalismo del final de la guerra, el coro agitó banderas con los colores de los países de la Entente y algunos solistas ondearon las banderas de sus países. Entre esos solistas estaban Enrico Caruso y Gioseppe di Luca (italianos) o Rosa Ponselle, Alice Gentel, Thomas Chalmers, Louis D'Angelo (estadounidenses) entre otros. El único solista que intervino en aquella representación inaugural y que no pertenecía a una potencia vencedora fue José Mardones.
Se ha dicho que Mardones pudo haber actuado también en Africa esos años. En concreto, habría dado sendos conciertos en el teatro de la ciudad de Dakar los días 1 y 3 de junio de 1919, según cuenta Robert Bunyard en una extensa y bien documentada biografía sobre José Mardones disponible en el archivo de la Fundación Sancho el Sabio. Estos conciertos habrían sido promovidos por Lord Carnavon, que 3 años después adquiriría fama mundial por haber sido el mecenas de la excavación arquelógica que permitió a Howard Carter descubrir la tumba de Tutankamon. Sin embargo hemos podido comprobar que, de haberse realizado esos conciertos, es seguro que no habría sido en esas fechas, en las que Mardones estaba de regreso a España en el trasatlántico Antonio López, haciendo la ruta entre Nueva York y Santander. A la capital cántabra llegaría el 7 de junio de 1919, acompañado por su hija Luisa. Según la noticia publicada por "El Pueblo Cántabro" el 9 de junio, Mardones había sido contratado durante 8 meses "cobrando 800 dólares diarios". En la misma noticia se da cuenta también de la actuación de Mardones y su hija en el trasatlántico, unos días antes de llegar a Vigo, en la que se recaudaron algo más de mil pesetas para la Sociedad de Salvamento de Naúfragos.
Los años americanos de Mardones, primero en la ópera de Boston (1909-1916) y luego en el Metropolitan de Nueva York (1917-1926) fueron los de mayores triunfos y su consagración universal. En esta etapa representó óperas como El amor de los Tres Reyes, La fuerza del destino, Hugonotes, Fausto, El barbero de Sevilla, Rigoletto, Aida, Otelo y Falstaff. Y compartió escenarios, entre otros, con Enrico Caruso y Rosa Ponselle.
De izquierda a derecha: José Mardones, Enrico Caruso y Rosa Ponselle, en el debut de ésta en el Metropolitan con La Forza del Destino, de Puccini

Simón Boccanegra (Verdi)
Detalle de una noticia publicada en El Correo Español (15/10/13) señalando la extensión de la voz de Mardones, desde un mi bemol grave hasta un la natural agudo
Durante estos años tuvo importantes actuaciones en numerosas ciudades norteamericanas: Filadelfia, Chicago, Cleveland, Atlanta, Denver, Kansas-City, San Francisco, Los Ángeles. En América del Sur estuvo en los más importantes teatros de Argentina, Cuba, Uruguay, Chile Perú… Admirado por insignes directores de orquesta y conocido como “el mejor bajo coloratura del mundo”.
El 12 de noviembre de 1917 debutó en el Metropolitan Opera House de Nueva York, haciendo el papel de Ranfis en Aída. Desde entonces, y hasta 1926 realizó nada menos que 409 representaciones en el MET, muchas de ellas junto al celebérrimo tenor Enrico Caruso. Para hacerse una idea de la importancia de este dato podemos decir que Pavarotti hizo un total de 378 actuaciones. Podría decirse que la pareja operística de moda en esos años era la formada por Caruso-Mardones. El tenor fue uno de los grandes panegirísticas del bajo alavés y dijo de él “Cuando le miro, veo un demonio (tal vez en la representación de “Mefistófele”), pero cuando le oigo, oigo un arcángel”.
En 1923 el famoso tenor aragonés Miguel Fleta debutó en el Metropolitan de Nueva York, y desde ese momento compartió en varias ocasiones escenario con Mardones. El debut de Fleta en el Metropolitan tuvo lugar el 8 de noviembre con la ópera Tosca, y Fleta en el papel de Cavaradossi. El 1 de diciembre Mardones y Fleta compartieron el escenario del MET en una representación de Rigoletto.
Fleta permaneció en el MET durante solo dos temporadas, aunque tenía contrato firmado para otras dos, y además cobrando cantidades nunca vistas el el MET, de hasta 1250 dólares por función (años más tarde, en 1954, el MET no ofreció más de 1000$ por función a María Callas). El incumplimiento del contrato de Fleta, que primero aplazó y luego suspendió las actuaciones contratadas, acabó en una sentencia condenatoria contra el tenor aragonés, que tuvo que pagar una fuerte indemnización al MET.

Carmen (Bizet)
Programa de la función del 27 de febrero de 1922 en el Metropolitan de Nueva York en la que se interpretó la ópera Ernani de Verdi con José Mardones en el papel de Don Ruy Gómez de Silva

"Infelice, e tuo credevi", de la ópera Ernani (Verdi)
Mardones cantó una variedad de papeles en el Metropolitano neoyorkino. Entre ellos los de “Colline” en “La Boheme”; “Sparafucile” en “Rigoletto”; “Pimen” en “Boris Godunov”; “Don Basilio” en “El barbero de Sevilla”; “Raymond” en “Lucia di Lammermoor”; “Ramfis” en “Aida”; “Mefisto” en “Fausto”; “Escamillo” en “Carmen” y “Archibaldo” en “El amor de los tres reyes”. El 5 de junio de 1926 se despidió del escenario del MET con Rigoletto, de Verdi.
La flauta mágica (Mozart)
En 1920 vive en Nueva York, como un norteamericano más, ya viudo de su primera esposa, acompañado por sus hijos Luisa (de 20 años) y José (de 24), además de su empleada doméstica Gertrudis Manzanares. Su hijo José estudió medicina en Zaragoza, se especializó durante un año en odontología en Nueva York y estudió otros dos años en la Escuela Odontológica de Madrid. En 1922 montó su consulta dental en Burgos, y en 1924 se casó con Domitila Izquierdo Pardo. Lamentablemente, falleció el 19 de septiembre de 1925 a los 31 años. De Luisa se sabe que cantaba y tocaba el piano. En agosto de 1917, con solo 17 años, visitó a su padre en La Habana y debió dar allí algún recital de piano que encandiló a cierto periodista local. En 1924 se casó con Tomás Blanco López, compositor, director de la banda del regimiento de Castilla y músico mayor del regimiento de San Marcial, en Burgos. Una hija de Luisa, Esperanza Blanco Mardones, también se dedicó a la música y fue soprano durante los años 60, dando conciertos en Madrid, Alicante y Vitoria, entre otras ciudades.
En esos años conoció a otros españoles que también estaban triunfando en Estados Unidos, como el violonchelista Pau Casals, el escritor Vicente Blasco Ibáñez, la soprano María Barrientos, el tenor Hipólito Lázaro, la pianista Paquita Madriguera, el barítono Andrés de Segurola o el pintor José Pinazo. Todos ellos fueron homenajeados por la colonia española en Nueva York en mayo de 1920.
Durante estos años, y hasta 1930 realiza numerosas grabaciones operísticas, muchas de las cuales se conservan e incluso algunas se han reeditado.

Nabucco. Tu sul labro (1923)
Partitura de la ópera Fausto, con la que consechó numerosos éxitos. Forma parte del archivo personal de José Mardones, incluye su firma y se conserva con el resto del archivo en la Biblioteca Nacional de España.
Regreso a España, últimos años de actividad y fallecimiento (1926-1932)
Detalle de la portada de El heraldo de Madrid, 18 de octubre de 1928
En 1926 Mardones decide regresar a España aparentemente por problemas de salud, aunque seguramente su decisión se debiera al dolor ocasionado por el fallecimiento de su hijo pocos meses antes de la finalización de la temporada 1925-1926. La prensa habló de "enfermedad moral". Desde entonces rechazó ofertas para cantar en Australia, Honolulú, China y Japón. Su enfermedad de garganta le obligó en 1926 a aplazar algunas actuaciones, incluido un concierto benéfico programado en Vitoria y que finalmente se hizo en 1928.
En diciembre de 1927 se casó con la joven madrileña Marina Stern. Una vez repuesto de su enfermedad, dio su primer concierto en Vitoria en 1928, cantando ese año y el siguiente también en Barcelona, Zaragoza, Bilbao, Valencia, Gijón, Santander, Valladolid y Madrid. Fue en el Teatro Apolo de la capital donde participó en un concierto en beneficio por los damnificados en el incendio del Teatro Novedades, compartiendo escenario, entre otros, con Margarita Xirgú. Según la prensa de la época, el anuncio de su participación causó gran interés. Tras este concierto benéfico, el compositor Joaquín Turina publicó una crítica elogiosa para el bajo:
Extracto del artículo publicado por Joaquín Turina en El Debate, 18 de octubre de 1928.
En 1929 dio en Zaragoza el que quizá fue uno de los conciertos más emotivos de su carrera para homenajear al que fue su primer profesor de música: Eustaquio Recio Mazo, que ya era casi centenario. Ese año pisó también los escenarios de Alicante, Madrid (Teatro de la Zarzuela), Bilbao (Teatro Arriaga), Valencia (Teatro Principal), Santander (Teatro Pereda, donde realizó dos actuaciones en un mes) Pamplona, San Sebastián, Palencia e incluso en el Palacio Real de Madrid, donde fue llamado por el rey. Como se ve, Mardones dio algunos conciertos en España estos últimos años de su vida pero no volvió a actuar en una ópera.
Su estado de salud fue empeorando, y pasó los últimos inviernos en Alicante con Marina Stern, buscando un clima más benigno para su enfermedad. El 19 de septiembre de 1931 varios periódicos nacionales recogen la noticia difundida desde Vitoria sobre su supuesto fallecimiento en Fontecha. En noviembre, más recuperado, viaja con Marina Stern de nuevo a Alicante. Debido a su empeoramiento en abril de 1932 decidió regresar a su casa de Madrid de la calle Torrecilla de Leal, 7 donde falleció el 4 de mayo de 1932. Tras su fallecimiento poco se sabe de Marina Stern, salvo que debió participar como extra en la película "Nuestro culpable" (1938), "pudiendo así subvenir sus más perentorias necesidades" (Caparrós Lera, J. M., "Arte y política en el cine de la República")
Merece la pena recordar algunos de los elogios que recibió, más en el extranjero que en España:
En Roma, en Milán y otros teatros de primer orden, ha cosechado muchos aplausos. Y todos los artistas que vienen a cantar a nuestro Teatro Real, al confesar que D. José Mardones ha llegado a la meta del canto, le proclaman eminencia y se extrañan de que la Patria de los “Gayarre” tenga en tan injustificado olvido al mejor bajo del mundo. La prensa de Norte América tributa extraordinarios elogios a José Mardones. Su nombre -dice un periódico- tiene una aureola de prestigio que agranda su figura para hacerla quizás inmortal. Mardones llegó a la cumbre por su propio esfuerzo. No necesitó la ayuda de la crítica para triunfar. Artista por naturaleza, con una voz vigorosa y potente, llena de armonías, conquistó a todos los públicos. […] Mardones es el mejor bajo del mundo. Mardones, en escena, se transforma y se espiritualiza. Sabe dar vida a los personajes que él encarana y representa. Este bajo, que ha triunfado en los mejores teatros de los Estados Unidos, será solicitado para cantar en los grandes coliseos del mundo. (El Día de Palencia, 28 de julio de 1916).
Noticia en La Opinión, editado en Los Ángeles (California), 27 de septiembre de 1931
El crack bursátil de 1929 en Estados Unidos y la consecuente crisis económica le pudo pasar factura. Así lo afirmaba el periódico "La libertad" cuando daba la noticia de su muerte:
Los "cracks" de los Estados Unidos que le alcanzaron y otras contrariedades económicas aumentaron sus preocupaciones y agudizaron sus dolencias físicas. (La Libertad, 5 de mayo de 1932)
El hecho de que pocos años después de su muerte, su viuda tuviera que intervenir como extra de una película para atender sus necesidades económica parece apuntar también en esta dirección.
José Mardones en Álava
Mardones debutó en Vitoria-Gasteiz el año 1897 con la compañía de zarzuela de Domingo Goyenechea, que interpretó la zarzuela Campanone. El debut tuvo lugar en el Teatro Circo, desaparecido en un incendio en 1926. Tras este debut vitoriano comienza su periplo por Palencia y Madrid, donde finalmente triunfa con el oratorio Moisés. Este triunfo es recogido en la prensa alavesa y pocos días después, a finales de febrero de ese año, Mardones visita la capital alavesa y su pueblo natal de Fontecha, antes de embarcarse hacia Buenos Aires.
En los años americanos no abundan las crónicas periódisticas sobre el bajo alavés, más allá de un par de ellas en sus etapas en Boston y en Nueva York. E incluso la prensa publica noticias con importantes errores sobre su lugar de nacimiento, situándolo en Gamarra o incluso en Burgos. Aún así, solo residía en Estados Unidos los meses de la temporada operística (entre septiembre u octubre y marzo o abril) y solía pasar el verano en España, generalmente entre Madrid, Burgos (donde residían sus hijos) y Fontecha.
En abril de 1926, el año del regreso de Mardones a España, el ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz propone nombrarle hijo adoptivo de la ciudad, e igualmente, Hijo Ilustre de Álava. En el verano de ese mismo año se organizan diversos actos de homenaje al cantante y en agosto, Mardones visita Vitoria-Gasteiz y Fontecha, donde pasa unos días para descansar y dona un nuevo órgano al Santuario de Nuestra Señora de la Encina, en Artziniega.
En 1928 y 1929 regresa Mardones a Vitoria, a dar sendos conciertos en el Teatro Nuevo (actual Teatro Principal). El hecho de que las autoridades pusieran precios populares al concierto benéfico de 1928 para garantizar el lleno del teatro debió molestar a Mardones. Acostumbrado como estaba a llenar los escenarios de Nueva York con público que pagaba elevadas sumas de dinero, debió disgustarle que no se aprovechara su potencial para recaudar una importante suma de dinero en beneficio de los más desfavorecidos. Y en esta visita aprovecha para pasar unos días en el Balneario de Kuartango antes de dirigirse a Pamplona y Santander, a dar sendos conciertos.
En el concierto de 1929, el último que daría en Vitoria, asistieron algunos familiares entre el público e interpretó varias arias operísticas y el zortziko "Vizcaya", compuesta por Esteban Anglada.
No se conservan grabaciones suyas de repertorio alavés aunque el archivo de José Mardones que se conserva en la Biblioteca Nacional contiene un buen número de partituras de canciones populares vascas que siempre formaron parte de su repertorio. Especial importancia debió tener el compositor navarro Esteban Anglada, que compuso numerosas canciones pensando en la voz de Mardones, a quien dedicó unas cuantas composiciones, como "El Artillero" (1913) que se conservan en el archivo de la Biblioteca Nacional de España.
A continuación puedes escuchar su grabación del zortziko Vizcaya, grabado en Nueva York en 1920. Además en este enlace puedes escuchar al tenor MIguel Fleta interpretando la misma canción, y así apreciar los diferentes timbres de la voz de tenor y barítono.

Vizcaya (aire de Zortziko)
Pasó sus últimos meses entre Fontecha, Alicante y Madrid, donde falleció el 4 de mayo de 1932.
El 3 de diciembre de 1947, el Ayuntamiento de Vitoria decidió poner su nombre a una calle de la ciudad.
Grabaciones de José Mardones
Aquí podrás escuchar decenas de grabaciones realizadas por José Mardones y conservadas en la American Historical Recordings






















